sábado, 9 de agosto de 2014

No hay ibuprofeno para la idiotez

Lo peor del sistema de salud colombiano es sus usuarios. ¿Qué esperan de un país tercermundista, corrupto y en guerra desde hace hace más de 50 años? "La salud debe ser gratis porque es un derecho fundamental", pero detestan esperar tres horas en urgencias a la vez que votan por los políticos que convierten los hospitales en empresas que, de no ser autosostenibles, quiebran.

He esperado seis horas en urgencias con mis papás. Cada tres meses tengo que esperar tres horas en mi EPS para que me den medicamentos que no están en el POS. Y no me quejo. ¿Por qué? Porque en Estados Unidos no hay que hacer fila para reclamar medicamentos que no están en el POS; en la tierra de la libertad solo existe Madicaid; si uno no está en la pobreza extrema, paga póliza aun con la cual en urgencias, por ejemplo, hay que pagar por el triage, la evaluación médica, los medicamentos, los exámenes y la estadía.

¿Que los médicos 'solo' mandan acetaminofén e ibuprofeno? Sí. Aquí y en Canadá, no todas las gripas requieren quimioterapia; no todos los dolores de cabeza necesitan resonancias y no todos los países donde votan por quienes dejan a paramilitares como Mancuso gestionar EPS tienen sistemas de salud de primera.

¿Quiénes derrocaron los Decretos de Emergencia Social que el ministro de Salud -hoy preso- del mejor presidente de Colombia quería implementar y que, en resumen, habrían acabado con el cuarto nivel de atención? ¿Quiénes se resistieron a la reforma de salud que el Alejandro Gaviria quiso imponer por decreto para privatizar los recursos al llegar a manos de las EPS? Esos mismos a quienes los medios llaman negligentes cuando dan órdenes de medicamentos, remisiones o cirugías y las EPS las niegan o retrasan.

Sí. Todos tenemos historias de terror con algún trabajador de la salud. Y las seguiremos teniendo mientras que la memoria sea finita y la posibilidad humana de equivocarse, no tanto.

Si fuera por las decisiones de los enfermos, estaríamos en la época de los chamanes, el sistema estaría completamente quebrado y los hospitales llevarían el nombre de políticos vivos.

El mantra "yo estoy pagando EPS" transporta a una fantasía de supermercado: una radiografía, un especialista, una bolsa de leche...
Pero la culpa sí es del personal de salud por ser buenos académicos y portare como teguas en una sociedad que retroalimenta la hipocondriasis de un cliente que raras veces tiene la razón; de mllones que culpan al mensajero del verdugo que eligieron.