He esperado seis horas en urgencias con mis papás. Cada tres meses tengo que esperar tres horas en mi EPS para que me den medicamentos que no están en el POS. Y no me quejo. ¿Por qué? Porque en Estados Unidos no hay que hacer fila para reclamar medicamentos que no están en el POS; en la tierra de la libertad solo existe Madicaid; si uno no está en la pobreza extrema, paga póliza aun con la cual en urgencias, por ejemplo, hay que pagar por el triage, la evaluación médica, los medicamentos, los exámenes y la estadía.
¿Que los médicos 'solo' mandan acetaminofén e ibuprofeno? Sí. Aquí y en Canadá, no todas las gripas requieren quimioterapia; no todos los dolores de cabeza necesitan resonancias y no todos los países donde votan por quienes dejan a paramilitares como Mancuso gestionar EPS tienen sistemas de salud de primera.
¿Quiénes derrocaron los Decretos de Emergencia Social que el ministro de Salud -hoy preso- del mejor presidente de Colombia quería implementar y que, en resumen, habrían acabado con el cuarto nivel de atención? ¿Quiénes se resistieron a la reforma de salud que el Alejandro Gaviria quiso imponer por decreto para privatizar los recursos al llegar a manos de las EPS? Esos mismos a quienes los medios llaman negligentes cuando dan órdenes de medicamentos, remisiones o cirugías y las EPS las niegan o retrasan.
Sí. Todos tenemos historias de terror con algún trabajador de la salud. Y las seguiremos teniendo mientras que la memoria sea finita y la posibilidad humana de equivocarse, no tanto.
Si fuera por las decisiones de los enfermos, estaríamos en la época de los chamanes, el sistema estaría completamente quebrado y los hospitales llevarían el nombre de políticos vivos.
El mantra "yo estoy pagando EPS" transporta a una fantasía de supermercado: una radiografía, un especialista, una bolsa de leche...
Pero la culpa sí es del personal de salud por ser buenos académicos y portare como teguas en una sociedad que retroalimenta la hipocondriasis de un cliente que raras veces tiene la razón; de mllones que culpan al mensajero del verdugo que eligieron.

