Enterró la cara en su mano izquierda y, con la otra, sostenía el celular. Las lágrimas salían a chorros. Colgó. Apoyó los codos sobre las rodillas mientras sentía cómo la abulia se apoderaba de cada milímetro de su cuerpo, de cada célula, de cada intersticio.
Toda la energía la invertía en llorar. La única oportunidad, tal vez la última, se había ido.
Lo peor, pensó, es que nunca la había tenido.

Carátula del álbum From The Choir Girl Hotel, de Tori Amos.
Lo peor, pensó, es que nunca la había tenido.

Carátula del álbum From The Choir Girl Hotel, de Tori Amos.
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