martes, 28 de septiembre de 2021

Lesbianas por turnos

Nadie espera que Shakira o Rihanna hagan videos sobre la guerra en Siria o la intolerancia religiosa. La crítica social no es el fin último del arte, mucho menos del entretenimiento. Sin embargo, pareciera que la compatriota aún no acepta su rol de rubia sexy después de elegir semidesnudarse en una jaula que competir con colegas superiores en el género al que pertenecía de adolescente, como Alanis Morissette o Sheryl Crowe, tras su crossover.

Y se entiende. 

Con un coeficiente intelectual de 140, pero un talento instrumental y para las letras muchísimo menor, es más fácil competir con Britney Spears.

Musicalmente, Shakira es una persona promedio que finge estar en situación de discapacidad para competir en los FIDES.

Por el contrario, Christina Aguilera hizo con el video de Beautiful un intento de derribar los tabúes sobre la autoimagen y la homosexualidad masculina, no tan estimulantes para los bolsillos de los oyentes. Por ello fue aclamada por la Gay & Lesbian Alliance Against Defamation.
Sin embargo Me pregunto qué sienten los jóvenes que soportan a diario, en silencio, chistes sobre el asco que produce ver a dos homosexuales cuando un beso entre dos hombres corrientes se compara con el cuerpo desnutrido de una adolescente que se ve gorda.

Bien, dicen los activistas.

Aun así, la controversia fue enorme y dicho riesgo pudo correrlo gracias a que ya había acumulado una fortuna explotando su sexualidad, explotación que incluyó una fase de 'lesbianismo' con Madonna. 
Pero si Aguilera hubiese lanzado su carrera en 2002 con Beautiful como debut, ¿habría sido el referente del pop en que se convirtió?

Por el contrario, I Kissed A Girl, de Katy Perry, tiene el tono juguetón de un primer sencillo retrógrado que reduce lo positivo de la atracción entre dos mujeres al sabor del Chap Stick y la culpa de no ser "una niña buena" que espera que a su novio "no le moleste (¿llevar las crispetas?, ¿los condones?)". Porno para MTV.
No después de Ur So Gay, claro. Una crítica tranquilamente homofóbica a los 'metrosexuales'.


A diferencia de Perry que, lógicamente, no lo hace porque su música se basa en melodías pegajosas, letras pícaras sobre temas de moda y atraer visualmente a sus oyentes, Shakira no sabe tocar la guitarra.

Aun en sus tiempos 'rockeros', en el MTV Unplugged, la barranquillera luchaba más para pasar de un acorde mayor a otro que un bebé hambriento para abrir una compota.
Su destreza es tan anémica que durante el riff de Objection (Tango) la enfocan de lado para que parezca la intérprete de una pieza que es seguida de algo más ininteligible que lo que diría el mismo bebé con el frasco de compota en la boca.

Pero ella no lo sabe. Y sus músicos no se lo van a decir; mucho menos los empresarios que comen de su marca. Así que trata, por unos segundos, de parecer más talentosa —pero no mucho— que Britney Spears y recordarles a sus fans que cuando se masturben pensando en Can't Remember To Forget You, ella sí toca la guitarra.

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